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Dos líderes y una estrategia: Bush y BenedictoLa estrategia del Vaticano de Benedicto XVI, no da puntada sin hilo. Las características que han rodeado el viaje a Estados Unidos son un paso importantísimo y revelador. Nunca se rindieron tantos homenajes a un huésped oficial extranjero como los brindados por el presidente norteamericano. Al margen de los temas que podían encararse, eso ya demostraba un plan preexistente. Dos líderes mundiales, no por aceptación voluntaria y universal sino impuestos uno a través de las armas y el otro del prestigio todavía vigente de una institución milenaria y monárquica se han abrazado, y bendecido mutuamente, intercambiando toda clase de elogios. País de la fe; dispuesto siempre a ayudar al mundo castigado por catástrofes naturales, receptor de la inmigración hispana cada vez más numerosa y con tradición católica; víctima en un aspecto muy instalado en la sensibilidad mediática, de los abusos y acosos sexuales de sacerdotes católicos de todas las jerarquías y sobre todo de la quiebra económica de varias diócesis obligadas por la justicia a indemnizaciones millonarias; víctima sobre todo del terrorismo internacional, son las cualidades resaltadas por el Pontífice. Con esta proclamación pública de simpatía y amistad que revela una verdadera alianza, no para el progreso sino para el retroceso, quedan en la sombra, como asuntos sin importancia: la prepotencia de decidir en contra de las Naciones Unidas; el arrasamiento cruel y continuado de Irak y su cultura, bajo la mentira de armas bacteriológicas; la responsabilidad de la inmolación de los soldados norteamericanos reclutados selectivamente entre los de habla hispana; las torturas y violaciones de todos los derechos humanos en la prisión de Guantánamo; el análisis profundo de los escándalos eclesiásticos que reclaman no sólo represión de castigos y espionaje sino revisión de todo una estructura autoritaria y antinatural; la injusticia y voracidad del “país generoso” que busca por cualquier clase de medios apoderarse de las riquezas naturales del petróleo, del agua potable, y los alimentos de los países más débiles. . . Así, desde el centro del mundo “libre” porque es capaz de imponer la libertad a otros pueblos, coincidente con el centro del mundo espiritual, Roma, porque todavía puede proclamar que el ateísmo es causa de todos los males de la sociedad moderna, se cumple un paso más en la estrategia de restauración. No podemos menos de hacer un paralelo entre esta visita a los Estados Unidos y la de Pedro y Pablo a Roma el centro del Imperio. Sólo hay una diferencia. Aquellos se introdujeron en el Imperio para erosionar sus bases. Benedicto logra una alianza para fortalecer al Imperio. Habrá quienes piensen que si Pedro y Pablo hubieran pactado con el Imperio romano, la historia hubiera sido menos sangrienta y excluyente. Para todos ellos resultará satisfactorio que al Vaticano haya pasado de los ideales de liberación a los de la disciplina y sujeción a una sola cabeza político religiosa. Para muchos otros observadores y analistas, la institución eclesiástica está preocupada obsesivamente por subsistir como “poder” resistiendo al proselitismo islámico, sin cuidarse de que estas maniobras dejen de lado las riquezas del cristianismo y la Iglesia de Jesucristo. José Guillermo Mariani (pbro) |
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