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Adelante América india!La tragedia de Haití oscureció acontecimientos tan importantes como la victoria de Evo Morales. Nadie puede negarle unan trascendencia especial. La prensa occidental se ha dejado invadir por la noticia como si cien mil muertos en un momento aplastados por los techos y sepultados por escombros fueran demasiado más importantes y valiosos que los miles y miles que mueren desnutridos, enfermos, desesperados, hambrientos cada año. Recuerdan hacia los noventa y pico cuando una guerra de 48 hs. entre dos tribus de Ruanda dejó un saldo de 800.000 muertos. No fue posible encontrar la noticia en ninguno de los grandes medios. ¿Dónde está la diferencia que muchos no toman en cuenta? Que lo de Haití está aquí, sobre nuestra narices, y es oportunidad para que el “mundo libre y blanco exprese su solidaridad” Millones de dólares con nombre y apellido para hacer gala de generosidad y altruismo. Esos dólares ingresados de manera anónima a los bolsillos de tantos poderosos. Creo que ése ha sido un gran motivo para que desapareciera de los titulares de los grandes diarios, el acontecimiento quizás más significativo para América latina, la victoria y reasunción del poder en Bolivia, con un porcentaje superior al del 2006 del “Jefazo” Evo Morales. ¿Las reacciones periodísticas? Silencios, ridiculización, acusaciones. Estados Unidos escandalizado: “una democracia exige recambio de gobernantes. La continuidad de Evo en Bolivia constituye un retraso”. Habría que advertirles a estos analistas yanquis, que en su democracia, el recambio es para que nada cambie. El renovador Obama se debate en el campo de las finanzas procurando dar signos positivos, pero el “american way of life” el estilo americano que sigue mandando tropas a Afganistan, que sigue permitiendo la muerte de centenares de soldados yanquis (la mayoría de habla hispana)que sigue obsesionado con el terrorismo mundial que oculta un intento de rapiña, no varía sustancialmente. También alguna prensa extranjera imitada por nuestros “gran diario argentino” dice que Evo intenta imponer a Bolivia la cultura aymara. Les pica demasiado esa experiencia de democracia real que ha hecho crecer del 54 al más de 60 % los sufragios electorales. Y es que, en los países sometidos durante largo tiempo al coloniaje de diversos orígenes, los cambios radicales exigen permanencia de los gobernante, que aparecen muy de cuando en cuando con verdadero amor al pueblo, conciencia nacional, sentido de justicia distributiva, conceptos históricos y económicos claros, con una dosis de honradez que los hace invendibles a una cantidad de intereses lanzados al abordaje desde los más diversos rumbos. Y los cortos períodos establecidos por una democracia tradicional que, sin ningún reparo son prescindidos cuando se trata de seguir en el poder las derechas, no bastan para la tarea de un hombre, de un grupo (siempre excepcional) que tiene la valentía de llevar a cabo reformas radicales. Y allí está Evo en esa foto emocionante del día de su asunción posando compartiendo con los caciques de las diferentes tribus posas coronando uno de los cerros de la antigua ciudad de Tiwanaco. El niño y la niña que entregaron el bastón de mando y los cetros, son el símbolo inocente y elocuente de un futuro distinto para un país nuevo e independiente, con un lema que tira flechas por todos lados y no puede dejar de sensibilizar a los delincuentes internacionales que han vivido tranquilamente amparados y ocultos por los sectores del nordeste en posesión de la riqueza de la tierra, del petróleo y de la prepotencia ancestral. El miedo de que se imponga, con la imagen en la mente de todas las dictaduras modernas, una cultura extraña por represión o tiranía de los medios de prensa, no puede alimentarse con ningún elemento en Bolivia. Cuando escuchamos a este indio sencillo y sin vueltas, pobre y sin enredos con los poderosos, apoyando los movimientos realmente americanistas sin temor a los nombres que la prensa capitalista siempre encuentra motivos para reprochar o ridiculizar, como Chávez, Castro, Correa …, dictando las máximas para su pueblo gritadas por la tierra y la tradición, herencia de la Pachamama “ama sua” no seas ladrón; “ama quella” no seas flojo ; y “ama lulla” no seas mentiroso, nos dan ganas de refregarlo por el rostro de tantos que viven y obran conforme a todo lo contrario. El gorro de Evo con cuatro puntas de lana de llamas representando los animales sagrados de la antigua civilización, lo entronizó en medio de la multitud que aguardaba al son de tambores, pututus y oraciones por una más profunda orientación espiritual. El contacto con su pueblo no necesita guardaespaldas ni altavoces. Quizás ni palabras porque hay otro idioma otro lenguaje que ha sido salvado y que se comunica con el roce de los cuerpos y el colorido de los vestidos y la fuerza corajuda de los ojos dispuestos a la lucha. No vale la pena hacerlo notar, pero la iglesia católica se ha puesto una vez más al margen de esta avalancha popular y Evo ha pensado que es necesario recuperar las tradiciones religiosas que fueron arrancadas. Recuperar la cultura que les había sido robada. Con Evo, el motor está en marcha y sus impulsos mueven muchas mentes latinoamericanas no embarradas por la codicia y la dependencia. Con Evo Morales Aima la América india está resucitando! |
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07 de November de 2009