La Cripta Virtual: Un espacio para hablar Sin Tapujos

 

"Donde la Iglesia no engendre una fe liberadora, sino que difunda opresión, sea esta moral, política o religiosa, habrá que oponerle resistencia por amor a Cristo".
Jürgen Moltmann


 

 

Domingo 21 de septiembre 2008 - 25 durante el año litúrgico (ciclo “A”)

Tema: (Mt.20,1-20)

Otra parábola de Jesús cuenta que un propietario salió a buscar obreros para su viña. Estos esperaban en la plaza pública y los fue contratando a medida que los necesitaba. Ya bastante avanzado el día fue de nuevo y reprochó a los que habían estado ociosos todo el día porque nadie los había contratado. Los llevó también a trabajar. Al concluir la jornada comenzó a pagar a todos y, en primer lugar a los que llegaron últimos. El jornal era de un denario. El resto esperaba recibir más si a los que habían trabajado unas pocas horas se les pagaba así. Pero al recibir nada más que un denario protestaron. El propietario argumentó que él podía disponer de su dinero como quería y no tenían por qué molestarse si les pagaba lo mismo a los últimos ya que lo contratado era por ese jornal. La conclusión es que en el reino de los cielos muchos últimos serán primeros.

Síntesis de la homilía

Hay evidentemente una alusión directa a los judíos que se creían con derecho al reino como pueblo elegido. Pero hay también una alusión a la comunidad de mateo en que los judíos convertidos se quejaban de que los últimos en llegar, paganos, fueran tratados los mismo que ellos.

Siempre la preferencia por los pobres si es real y visible, molesta y es criticada. Es muy raro que se tenga en cuenta que la postergación que sufren no es voluntaria sino impuesta por un régimen de dominación que, como ahora, existía en tiempos de Jesús. En primera instancia, aquel propietario que como tantos otros había adquirido tierras a precio bajísimo, de aquellos que no podían pagar los elevados impuestos del Imperio, reprochó a los que todavía esperaban en la plaza a que alguien los contratara. Lo que escuchamos muchas veces y con argumentos aparentemente irrefutables “Son unos vagos, quieren que todo les venga de arriba y por eso no trabajan”, sin tener en cuenta la multiplicidad de circunstancias que se ocultan detrás de esa calificación. No se comprenden las secuelas de haber nacido y crecido en la pobreza y desnutrición. No se alcanza a admitir que el cansancio de golpear puertas buscando trabajo que esté a su alcance realizar, acaba muchas veces con esos intentos. No se valora la experiencia de haberse sentido explotados por salarios insuficientes y haber perdido en consecuencia la posibilidad de toda clase de gratificaciones, aun las más simples y naturales. Ni se considera la decepción causada por numerosos engaños y promesas que no se cumplen en el momento decisivo.

El gesto del propietario no es de los acostumbrados. La justicia parece exigir así, simplemente que a más horas de trabajo corresponda mayor compensación. El denario era la paga habitual por un día de trabajo que equivalía también al costo del precario sostén familiar. Si el dueño concede este salario a los que llegaron último no comete injusticia sino al revés hace justicia elemental proveyendo a su sustento elemental con un denario.

Aunque la parábola de Jesús atiende a una presentación del reino de los cielos en que el que contrata a los obreros es Dios que siempre tiene en cuenta la igualdad de oportunidades, la lección es también aplicable al régimen social tantas veces discriminante porque no deja lugar para los que sin capacitaciones especiales siguen esperando que alguien se acuerde de ellos.

Buscando coincidencias entre las lecturas

La frase central del trozo de Isaías, es la afirmación de que el modo de pensar de Dios padre no se identifica con los mezquinos criterios de justicia que nosotros manejamos.

Pablo considera que el valor que da sentido a su vida es la posibilidad de trabajar por el reino ya que esto es también lo que dará sentido a su muerte.

La parábola en Mateo no deja dudas de que el amor divino y paternal empapa la justicia con misericordia.


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Última modificación: 15 de October de 2008